2 de julio de 2009

¡Bienvenidos a Freaky Midnight Show!



Cuando escribí las pretensiones de Freaky Midnight Show como unas especie de “una gran portal en español de películas que nos enloquece a los freakys” definitivamente me encontraba en una situación llena de pretensiones. Seguramente esta situación, vale anotar de una vez y a la fecha, no han cambiado, pero después de un tiempo y de haber revisado más de 150 películas diferentes y, al mismo tiempo, haber atravesado por una cantidad de cambios, la percepción y su dirección ha cambiado un poco más en los objetivos y desarrollos de la revisión de este tipos de películas que en el último cuarto de la historia de la humanidad, han tenido un resurgimiento enorme dado por el fetiche cinéfilo.

Pero es entonces en esta primera instancia en donde debemos declamar al cinéfilo como principal protagonista y causante de ese mismo resurgimiento. Claro, las retrospectivas de los cine clubes y de los mismos historiadores que se atreven a escabullirse en este especifico rincón olvidado por la historia del cine oficial son importantes dado a su conocimiento teórico, al que de una vez le atribuimos el principal objetivo personal del autor que les escribe, pero todos ellos, antes de ese ganarse ese titulo técnico ya sea como críticos, historiadores, restauradores, no debe dejarse de lado que la personalidad primaria de estos sujetos son las de cinéfilos. Es por ello que no debe olvidarse que los esnobismos aquí no cuentan, ya que el cine es, como todo arte, un derecho común y disponible para todo aquel que se interese en él.

El siguiente paso es, entonces, el técnico, que es adonde esta apuesta se dirige. En donde haya una reflexión espontánea o profunda, sobre la importancia histórica de estas películas, de su misma historia como producción cinematográfica y su influencia o silencio dentro de la misma. Y esta tarea, frente a lo que corresponde el cine de explotación y de subgéneros es mucho más complicada que la del cine de autor ó el cine clásico y contemporáneo que se oficializa en los libros, en las Universidades y en la misma cultura popular. No, porque estos ya hayan sido sobre-analizados (Respuesta a la veracidad de ese etiquetamiento no nos importa en este momento) ni porque no hayan ya un análisis desarrollado frente a este tipo de películas (Porque, como ya lo mencione, existen y son muy buenas), sino porque es aquí donde se debate específicamente el método de análisis frente a películas que, desde un principio moralizante y esquemático por esa misma cultura cinematográfica popular, ya son “malas” ó de un carácter de calidad artístico equivoco.

Analizar el cine de sub-generos y de explotación no puede basarse enteramente en su calidad como arte cinematográfico, sino que la tarea se extiende mucho más allá. Es decir, cuando lo revisamos en un contexto como el evaluativo con respecto a esa calidad, no hay análisis sino una rápida nota y justficación, que en realidad no se atreve a desarrollar un pensamiento reflexivo sobre el mismo producto sino que simplemente se atreve a dictar un enjuiciamiento excluyente y artificial. Por ejemplo, todos hemos visto una película de Herschell Gordon Lewis ó de Edward D. Wood Jr. La historia oficial ha impuesto a sus lectores que Plan 9 from Outer Space es la peor película de todos los tiempos. Muchos cinéfilos la vemos y saldríamos con comentarios como “He visto peores” ó “Lo es, sin duda, lo es… Nada peor como un platillo volador de cartón sostenido por un hilito de nylon” ó, y aquí se nos sale la tercera vía de escape, en donde encontramos al aficionado ó amante: “Es mala, pero es divertida. Me encanta el cine malo”. Estas tres posibilidades, cada una diferente en intenciones están, sin embargo, sujetas a esos etiquetamientos evaluativos que son validos pero que solo hacen sino repetirse en un condiciamiento que, en este caso, se populariza y no se profundiza.

Todos somos libres, claro, de tomar al cine como queramos. Pero si se declama un interés real, en el que nos tomemos en serio lo que nadie se toma en serio, entonces ya hemos ganado un punto. Claramente, Wild Women of Wongo no tiene la misma calidad artística de cualquier película de Luchino Visconti. ¿Pero porque cineastas como Orson Welles ó dramaturgos como Tennesse Williams, respetados y maravillosos cada uno en los suyos han ofrecido ese talento para inmiscuirse en el fenómeno del cine independiente y del cine camp? ¿No es Roger Corman, ese realizador de películas baratas en menos de lo que canta un gallo, el mismo prolifico que ha apadrinado y lanzado al conocimiento a personajes como Robert De Niro, Martin Scorsese, Joe Dante y Jonathan Demme, entre otros?

Y es aquí donde vemos que, no es que la situación se complique, pero si se adquiere una resolución más importante en lo que llamamos cine. Freaky Midnight Show se interesa no solo en esos fenómenos, sino que quiere analizarlos y ofrecer una contextualización, información y una objetiva huella de autor frente a una y cada una de las más locas y extrañas películas del planeta.



Django Chaves

Director de Freaky Midnight Show

Dudas, sugerencias, reclamos, pedidos o lo que quieran escupir a
freakymidnightshow@hotmail.com

1 comentarios:

Watesam dijo...

Estuve leyendo tu blog y me gusto mucho, genial trabajo el que haces yo llevo varios meses haciedno mi blog y me gustaría que pasaras a ver que te parece
saludos
http://cultmoviez.blogspot.com