20 de julio de 2009

La Maschera del Demonio (1960)

Venganzas de ancestros lejanos, oscuras pero preciosas atmósferas medievales, bosques llenos de niebla, melodramas románticos inmersos y violencia desmesurada. Este debut del director Mario Bava no solo tiene todo lo que hizo que futuras generaciones lo amaran como el cineasta más misterioso e influyente del cine fantástico, es una sencilla obra de arte, un simulo perfecto de un cuento nocturno de esos que usaban asustarnos cuando éramos niños, donde las brujas tenían todo el poder en sus ojos y nos amenazaban con meternos en una caliente caldera para comernos. Por diabólico que suene, el miedo inmerso que teníamos de niños vuelve a vivir con LA MASCARA DEL DEMONIO, una de las más preciosas películas de horror jamás filmadas.

Puede sonar aburrido tener que marcarla de nuevo con la incesante “una de las mas algo de horror jamás hechas en la historia de bla y bla bla” y con Bava siempre ha sido una constante entre los amantes del genero, pero ¿Pueden culparnos? – Sin embargo, en este específico caso, Bava, si no hace, entonces, su película más preciosa y gótica, es sin duda una de sus más influyentes en el género de horror. Esta bien, decir que PSYCHO de Hitchcock planteo un nueva pauta en el genero así como THE NIGHT OF THE LIVING DEAD creo el genero moderno, pero LAS MASCARA DEL DEMONIO, sino marca nada un inició ha hecho algo igual de importante. Ha influenciado a cantidad de cineastas en el mundo, ha planteado una forma artística, estética en donde el ambiente es la principal fuerza del miedo. Mas allá de concentrarse en el suspenso (Eso fue deber de Hitchcock entonces), es el de crear un mundo de sueños y pesadillas y Bava creo con esta obra el esencial diccionario del cuento fantástico en el cine de la segunda mitad del siglo XX.

La historia va de una bruja en los tiempos antiguos de la inquisición. Tomando las antiguas tradiciones europeas, Bava nos muestra a la bruja Barbara Steele, quien, por brujería (Obvio), ha sido condenada a muerte usando la mascara del demonio, una mascara con forma típica religiosa del diablo en su superficie y, en el interior, unas púas bien situadas para introducirse en la cara del castigado. La bruja antes de morir, promete venganza en sus generaciones, a la vez, prediciendo muerte en pos de su resurrección. Los años pasan y finalmente, después de dos siglos, gracias a dos curiosos doctores, un viejo profesor y su joven alumno, la maldición se rompe gracias a un desafortunado accidente. El joven doctor quien se ha enamorado de una joven chica, no sabe que esta es la descendiente de la familia de la bruja. Ella vive con su padre y su hermano, quienes empiezan a sentir un aire malsano cuando la enfermedad llega al hombre de la casa. La profecía de la bruja se esta volviendo realidad y es del joven doctor poder, no solo salvar al pueblo en peligro, sino a la joven amada que tiene en peligro su alma para revivir a la bruja.

Aunque es muy sencilla en su parecer, LA MASCARA DEL DEMONIO, como la mayoría de las películas del maestro, son cuentos fantásticos, pesadillezcos que se preocupan mas por su atmósfera y por su sentimiento de aventura, y esta película lo tiene en grandes dosis. Un castillo con pasajes secretos, un bosque encantado, un cementerio por el que jamás en vida, ni por un millón de dólares, dormiría solo una noche, el increíble toque pre-giallo, en donde los guantes negros no son mas que una profecía de un subgénero vital para las siguientes décadas, el romance entre el apuesto caballero y la damisela en peligro, que, aunque típico y melodramático, se convierte en un elemento especifico y necesario para entenderlo como un cuento de hadas con héroes y villanos.

Es realmente interesante objetar que la maravillosa atmósfera, escenarios y música, diseñados por el mismo mago de Bava, serían utilizados mas tarde en la trilogía de horror de Bava LAS TRES CARAS DEL MIEDO, esencialmente en la sección del “Wurdulak”, en donde los mismos castillos derruidos – filmados en los estudios de Titanes – e incluso la pista musical, se asemejan a las escenas en donde Brois Karloff danza diabólicamente con su caballo a media noche. Incluso, no es tan demente pensar que ese cuento del “Wurdulak” es una extensión, en color y con Mark Damon reemplazando a John Richardson, de esta misma película. Y hablando del color, su ausencia en esta película es incluso más maravillosa. Es obvio que Bava era un maestro en el uso del color, pero la atmósfera nació para ser filmada con ella. Es un elemento único para darnos más miedo. Y de influencias, veremos que Michele Soavi haria un remake, ya a color, en los años 80s de esta influencial obra.

LA MASCARA DEL DEMONIO es una obra maestra del cine horror, de los cuentos de hadas y del cine Baviano que siempre seguirá influyendo inevitablemente a cientos de seguidores de los oscuros cuentos de medianoche. Obligatoria en todos los sentidos.

Evaluación: 5/5