Dirigida porTod Browning
Escrita por
Guy Endore
Bernard Schubert
Reparto
Bela Lugosi
Carol Borland
Lionel Barrymore
Elizabeth Allan
Henry Wadsworth
Lionel Atwill
USA – Blanco y Negro
60 Minutos
<< En la foto, Bela Lugosi y Carol Borland
“Este negocio, me ha dado una gran idea para un nuevo acto. ¡Luna! En este nuevo acto yo seré el vampiro. ¿Me has visto? Lo di todo. Fuí incluso mejor que cualquier vampiro de verdad”
- Bela Lugosi en La Marca del Vampiro
- Bela Lugosi en La Marca del Vampiro
Que tan excitante y desilusionante es ver una película como La Marca del Vampiro, dirigida por el gran Tod Browning después de su controversial fracaso, Freaks. La película tiene a Bela Lugosi de nuevo trabajando como un vampiro para el director quien, para los que no lo saben, dirigió la versión clásica de Drácula para la Universal en 1931.
Que tan obra tan desequilibrada en sus efectos pero tan importante para los mitos en los que contiene. Su toma final, aquella en la que su personaje es descubierto en su misterio, perfila con tanta seguridad y nostalgia a la persona y gran actor que era Bela Lugosi.
Pero no nos adelantemos.
La excitación reside por su maravillosa atmósfera, incluso más enferma y desquiciadamente gótica que la del previo filme de vampiros. Tal vez también se deba por la hija del vampiro, Luna (Carol Borland), quien de alguna forma u otra, sea o no la película buena o digna de recordarse (Eso lo discutiremos después), debería ser toda un figura para los amantes del genero y de los vampiros. Excitación, porqué el castillo y sus ocultas cámaras en donde descansan los muertos vivos están llenas de arañas y murciélagos. Excitación, porque en todo el segundo acto, se empieza a jugar con una divertida y hasta pervertida omnipresencia del mal vampirico. Bela poco habla, solo dirige su mirada Húngara y se pierde en la oscuridad mientras que los personajes gritan en desconcierto. ¿Y lo desilusionante? No podría mencionarlo, y me gustaría hacerlo, porqué es el giro argumental de la obra que tanta discusión ha mantenido en debate a los pobres cinéfilos que no saben como valorar una extraña obra del terror como esta.
Así que aquí empiezo el párrafo en el que es preferible, si no han visto el filme, no sigan leyendo.
(•••)
Los vampiros que han creado cierta ilusión, terrorífica y omnipresente se desvían de un momento a otro y desaparecen de la trama. El espectador rascándose la cabeza no puede admitir, por lo menos no fácilmente, una cambio tan violento, abrupto. Según en los créditos, el guión esta basado en una historia escrita por el mismo Browning llamada “El Hipnotizador”. Pues bien, la película, a la final se trata del científico (Un mamerto Lionel Barrymore) hipnotizando al posible culpable de un crimen. Toda la fantasía vampirica es un montaje, ilusorio para crear la paranoia en el posible culpable. ¿Por qué – en primera instancia – tomarse tantas molestias para llegar hasta este punto? ¿Por qué son tan necesarios dos actores que hagan de vampiros? ¿Por qué personajes como estos se tomarían tantas molestias? Tantas escenas contradicen la coherencia del argumento y, en un momento, simplemente se vuelve tan fantasioso como la intención de sus protagonistas. Pero, erradamente, la fantasía se vuelve engañosa y hasta, y aquí llegamos, decepcionante.
Pero eso no es lo malo o lo que desilusiona. Lo gracioso del asunto es que, en sí, la propuesta es más bien interesante y revolucionaria, porque intenta romper novedosamente con los esquemas que Drácula había impuesto al género en los 30s y usarlos estratégicamente para engañar a la audiencia. Pero el punto errado es que el proceso en el descubrimiento del engaño hacia el publico, es tan facilita, abrupto, soso que el mismo se siente fácilmente engañado, abruptamente engañado y sosamente engañado.
Y sin embargo, no podemos negar que confunde en sus sentimientos evocadores, especialmente para cualquier fanático del vampirismo y de Bela Lugosi. Vean, la propuesta es interesante porqué expone a la ilusión, al entretenimiento y al acto de asustar de una forma casi irónica. Esto en el caso de Bela Lugosi, quien en la última toma le advierte a su compañera de trabajo lo maravilloso que fue haciéndose el vampiro. Es, gracioso, triste y hasta cosquilloso pensar en como este mismo fantasma lo persiguió por toda su carrera y hasta después de su propia muerte hoy convirtiéndose en el mito que es. Y es por eso que quizás esta película vale pena… aunque probablemente sería aún más grande si no se hubiera preocupado por un misterio sin sentido y su trama hubiera tratado de ese actor y de su compañera. ¡Que película hubiera sido entonces!
Que tan obra tan desequilibrada en sus efectos pero tan importante para los mitos en los que contiene. Su toma final, aquella en la que su personaje es descubierto en su misterio, perfila con tanta seguridad y nostalgia a la persona y gran actor que era Bela Lugosi.
Pero no nos adelantemos.
La excitación reside por su maravillosa atmósfera, incluso más enferma y desquiciadamente gótica que la del previo filme de vampiros. Tal vez también se deba por la hija del vampiro, Luna (Carol Borland), quien de alguna forma u otra, sea o no la película buena o digna de recordarse (Eso lo discutiremos después), debería ser toda un figura para los amantes del genero y de los vampiros. Excitación, porqué el castillo y sus ocultas cámaras en donde descansan los muertos vivos están llenas de arañas y murciélagos. Excitación, porque en todo el segundo acto, se empieza a jugar con una divertida y hasta pervertida omnipresencia del mal vampirico. Bela poco habla, solo dirige su mirada Húngara y se pierde en la oscuridad mientras que los personajes gritan en desconcierto. ¿Y lo desilusionante? No podría mencionarlo, y me gustaría hacerlo, porqué es el giro argumental de la obra que tanta discusión ha mantenido en debate a los pobres cinéfilos que no saben como valorar una extraña obra del terror como esta.
Así que aquí empiezo el párrafo en el que es preferible, si no han visto el filme, no sigan leyendo.
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Los vampiros que han creado cierta ilusión, terrorífica y omnipresente se desvían de un momento a otro y desaparecen de la trama. El espectador rascándose la cabeza no puede admitir, por lo menos no fácilmente, una cambio tan violento, abrupto. Según en los créditos, el guión esta basado en una historia escrita por el mismo Browning llamada “El Hipnotizador”. Pues bien, la película, a la final se trata del científico (Un mamerto Lionel Barrymore) hipnotizando al posible culpable de un crimen. Toda la fantasía vampirica es un montaje, ilusorio para crear la paranoia en el posible culpable. ¿Por qué – en primera instancia – tomarse tantas molestias para llegar hasta este punto? ¿Por qué son tan necesarios dos actores que hagan de vampiros? ¿Por qué personajes como estos se tomarían tantas molestias? Tantas escenas contradicen la coherencia del argumento y, en un momento, simplemente se vuelve tan fantasioso como la intención de sus protagonistas. Pero, erradamente, la fantasía se vuelve engañosa y hasta, y aquí llegamos, decepcionante.
Pero eso no es lo malo o lo que desilusiona. Lo gracioso del asunto es que, en sí, la propuesta es más bien interesante y revolucionaria, porque intenta romper novedosamente con los esquemas que Drácula había impuesto al género en los 30s y usarlos estratégicamente para engañar a la audiencia. Pero el punto errado es que el proceso en el descubrimiento del engaño hacia el publico, es tan facilita, abrupto, soso que el mismo se siente fácilmente engañado, abruptamente engañado y sosamente engañado.
Y sin embargo, no podemos negar que confunde en sus sentimientos evocadores, especialmente para cualquier fanático del vampirismo y de Bela Lugosi. Vean, la propuesta es interesante porqué expone a la ilusión, al entretenimiento y al acto de asustar de una forma casi irónica. Esto en el caso de Bela Lugosi, quien en la última toma le advierte a su compañera de trabajo lo maravilloso que fue haciéndose el vampiro. Es, gracioso, triste y hasta cosquilloso pensar en como este mismo fantasma lo persiguió por toda su carrera y hasta después de su propia muerte hoy convirtiéndose en el mito que es. Y es por eso que quizás esta película vale pena… aunque probablemente sería aún más grande si no se hubiera preocupado por un misterio sin sentido y su trama hubiera tratado de ese actor y de su compañera. ¡Que película hubiera sido entonces!
NOTAS:
1. Alegadamente, este filme es un remake de una previa película dirigida también por Browing. Me refiero a London After Midnight, la película perdida de Lon Chaney.
2. La película aún así mantiene ilogica su argumento por un extenuante corto por los censores, lo cual en el corte fina y el que podemos ver hoy en dia se nota. Dicen, que se cortan escenas de incesto entre Bela y su hija, Luna.
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