
Dirigida por
Mino Guerrini
Escrita por
Mino Guerrini
Piero Regnoli
Reparto
Franco Nero
Gioa Pascal
Erika Blanc
Olga Solbelli
Italia – Blanco y Negro
98 Minutos
También conocida como
• Le froid baiser de la mort
• Third Eye
Emociones, sentimientos de rabia y de sorpresa se encuentran siempre que se descubre una película que ha sido escondida en las oscuras catacumbas del tiempo que tiene tantos elementos interesantes como Il Terzo Occhio, de Mino Guerrini. No solo por las oportunidades dramatizas de su historia, el cual juega entre el misterio y un desarrollo de sus enfermos personajes, sino por la calidad en la que esta es traída a sus espectadores. Sin dejarse engañar por el artificio del que se nutre cualquier película de género de la fantástica Italia de los años 60s, Il Terzo Occhio aprovecha estas posibilidades sin excederse y lo utiliza realmente para implementar una enfermedad obsesiva llamada amor.
Viniendo de esta década, es clara procedencia de maestros como Mario Bava y Riccardo Freda, y la dirección de Guerrini en este caso compensa una necesidad similar de estos autores. En Bava, este estilo gótico que se compensaba de características barrocas se funde en lo fantástico de su historia. Este estilo no es artificioso, sino que es utilizado para entender al cuento de hadas que se esta contando. Pero en Il Terzo Occhio, el ambiente no se funde con ningún cuento fantástico, con brujas o demonios. Se inmiscuye con la obsesión de su héroe, el triste y enamorado conde, Mino (Franco Nero) quien se ha vuelto loco al ver la horrible muerte de su amada, Laura (Erika Blanc). Pero Mino tiene más cosas de que preocuparse. Su odiosa madre (Olga Solbelli) y su criada de toda la vida (Gioa Pascal), han procurado por hacerle imposible su vida, ambas guardando una enferma obsesión por él. La locura es inminente.
Aunque Mino adora Laura con todo su corazón, no puede dejar de sumirse a la esclavizante vida que le ha ofrecido su madre, una señora melancólica, celosa y enamorada enfermamente de su hijo. Tanto que lo espía siempre que es necesario y desiste siempre a la idea de que este se case con alguna mujer que le aleje de ella. Y por otro lado, su criada, al parecer de su misma generación, detesta incansablemente a toda mujer que se le acerque, incluso a la madre de este. Con esta tensión, las dos víboras encuentran un fuerte lazo que las unen por ese exacto punto en común. No se resisten a maquinar la forma en la que Mino nunca se aleje de ellas. Y parece que este modo de vivir de Mino no es nuevo, y siempre lo ha acompañado desde pequeño. Lo fascinante es entonces este personaje. El único hombre de la casa que, sin poder tener la fuerza de tomar sus propias desiciones y estar con la mujer que ama, se encierra el mundo en su gigantesca mansión y se dedica a la única actividad que puede liberarlo, la taxidermia. Es, sin más, un adolescente incomprendido, que se encierra en su lúgubre laboratorio para, quien sabe si estar más cerca de la muerte.
Son inevatibles, claramente, las comparaciones con una película efectiva y popular, pero inferior. En Psycho, Norman Bates también era taxidermista y la relación con su madre también era escabrosa. Aquí se da una vuelta de tuerca, puesto que es la madre la que esta enamorada de su hijo y no al contrario. Luego, cuando Mino empieza a jugar sucio para poder llenar el vació con la muerte de Laura, empieza a sentirse una sexualidad enferma, pervertida e inútil, la cual es compensada peor aún con el insoportable libido guiado por los celos de la criada. Y, como si fuera poco, la llegada de la hermana gemela de Laura empeorara las cosas.
Y aquí, enlistados todos sus elementos, sin la policía investigando ni inmiscuyendo una trama policial inexistente, Il Terzo Occhio quizás es una película sobre la enfermedad que presenta la obsesión no solo al ser amado, sino a ser amado. Mino, como los grandes lunáticos del cine, es detestado por sus acciones pero al mismo tiempo comprendido, lleno de sentimientos compasivos de la audiencia que presencia su desgracia. Y no solo esto hace más interesante esta película tan desconocida. Guerrini empieza a mezclar detallados momentos de suspenso y las horribles consecuencias de la enfermedad son presentadas solo con la inviabilidad. ¿Para que momentos gráficos? La situación solo impulsa a la imaginación a ver la Mino y su vida que se ha transformado en pestilencia.
La película inicia con un brillante paisaje rural en el cual esta ubicado la villa. Laura, mientras recoge unas flores y llega hasta la puerta en donde Mino le espera, desesperado y celoso, tal y como la viva imagen de su madre. Laura esta cansada de estas intervenciones y quiere irse. Al entrar a la villa y conocer a tan detestables personajes, en el filme solo reside oscuridad, pesimismo. El gótico esta más presente aquí que nunca, y entendemos inmediatamente su oscura compensación con el personaje que esta sufriendo por dentro. La villa, en la oscuridad de sus paredes empiezan a tener un significado interesante en el proceso, porque el elemento como tal se transforma en las emociones y tristeza de Mino, quien para tener sexo con las mujeres que quiere mientras es poseído por un “tercer ojo” esta lleno de polvo, de animales muertos y de sabanas blancas. La atmósfera se convierte en el personaje mismo y se desvía de una forma original a la arquitectura Baviana tan de moda y tan copiada de esa época.
Llegando al sujeto, es impensable ver a otra persona que no sea a Franco Nero en la piel de este personaje, y este es otro punto a meditar frente a la importancia de esta película. Nero haría este mismo año el violento western, Django, tal vez su película más popular y que lo impulsaría internacionalmente. Indiscutiblemente, un personaje tan complejo tan bien llevado es una nota perfecta para entender su talento, y mucho más teniendo en cuenta la absurda belleza de la que, sin mentir, le hicieron un icono. Aunque en otras películas del genero en la siguiente década se destacaría por roles más arquetípicos dentro del mismo giallo o genero de explotación al que servia, en este filme su increíble físico atribuye gigantemente a la pureza transformada del personaje, el cual cruza la inocencia y la maldad, todas guiadas no solo por las bellas figuras de las mujeres que asesina, sino también mediada por la caballerosidad y monstruosidad sensual que despega de su persona, dejando más enredada su personalidad. Mino es un personaje completo que no debe ser ojeado a la ligera.
Y es quizás pretensioso pensar que una película se compense por la característica de solo un personaje, especialmente en una propuesta tan minimalista como esta, pero Il Terzo Occhio tiene una propuesta interesante que esta bien aprovechada. La obsesión de su triste héroe sublima la obra a un punto más alto que el de un misterio con estilo. La película deja pensando sobre lo que pasa, la película preocupa y gana en inmiscuirnos en la vida privada en un hombre triste, solo y acomplejado por las más sucias emociones humanas.
Notas:
1. Esta película fue adaptada en 1977 por Joe D´Amato con Buio Omega, una de sus películas más populares pero mayor en la situación explicita. Cuando llegue la hora analizare también esta obra, teniendo en cuenta su efectividad guiada para otras intenciones que difieren en muchos casos, con esta hermosa película. Interesante es de anotar, por ahora, que el guión de esta nueva versión también fue escrito por Guerrini, quien trabajaría de nuevo con D´Amato en 1987 en la película musical Cuando calienta el sol… vamos a la playa.
Viniendo de esta década, es clara procedencia de maestros como Mario Bava y Riccardo Freda, y la dirección de Guerrini en este caso compensa una necesidad similar de estos autores. En Bava, este estilo gótico que se compensaba de características barrocas se funde en lo fantástico de su historia. Este estilo no es artificioso, sino que es utilizado para entender al cuento de hadas que se esta contando. Pero en Il Terzo Occhio, el ambiente no se funde con ningún cuento fantástico, con brujas o demonios. Se inmiscuye con la obsesión de su héroe, el triste y enamorado conde, Mino (Franco Nero) quien se ha vuelto loco al ver la horrible muerte de su amada, Laura (Erika Blanc). Pero Mino tiene más cosas de que preocuparse. Su odiosa madre (Olga Solbelli) y su criada de toda la vida (Gioa Pascal), han procurado por hacerle imposible su vida, ambas guardando una enferma obsesión por él. La locura es inminente.
Aunque Mino adora Laura con todo su corazón, no puede dejar de sumirse a la esclavizante vida que le ha ofrecido su madre, una señora melancólica, celosa y enamorada enfermamente de su hijo. Tanto que lo espía siempre que es necesario y desiste siempre a la idea de que este se case con alguna mujer que le aleje de ella. Y por otro lado, su criada, al parecer de su misma generación, detesta incansablemente a toda mujer que se le acerque, incluso a la madre de este. Con esta tensión, las dos víboras encuentran un fuerte lazo que las unen por ese exacto punto en común. No se resisten a maquinar la forma en la que Mino nunca se aleje de ellas. Y parece que este modo de vivir de Mino no es nuevo, y siempre lo ha acompañado desde pequeño. Lo fascinante es entonces este personaje. El único hombre de la casa que, sin poder tener la fuerza de tomar sus propias desiciones y estar con la mujer que ama, se encierra el mundo en su gigantesca mansión y se dedica a la única actividad que puede liberarlo, la taxidermia. Es, sin más, un adolescente incomprendido, que se encierra en su lúgubre laboratorio para, quien sabe si estar más cerca de la muerte.
Son inevatibles, claramente, las comparaciones con una película efectiva y popular, pero inferior. En Psycho, Norman Bates también era taxidermista y la relación con su madre también era escabrosa. Aquí se da una vuelta de tuerca, puesto que es la madre la que esta enamorada de su hijo y no al contrario. Luego, cuando Mino empieza a jugar sucio para poder llenar el vació con la muerte de Laura, empieza a sentirse una sexualidad enferma, pervertida e inútil, la cual es compensada peor aún con el insoportable libido guiado por los celos de la criada. Y, como si fuera poco, la llegada de la hermana gemela de Laura empeorara las cosas.
Y aquí, enlistados todos sus elementos, sin la policía investigando ni inmiscuyendo una trama policial inexistente, Il Terzo Occhio quizás es una película sobre la enfermedad que presenta la obsesión no solo al ser amado, sino a ser amado. Mino, como los grandes lunáticos del cine, es detestado por sus acciones pero al mismo tiempo comprendido, lleno de sentimientos compasivos de la audiencia que presencia su desgracia. Y no solo esto hace más interesante esta película tan desconocida. Guerrini empieza a mezclar detallados momentos de suspenso y las horribles consecuencias de la enfermedad son presentadas solo con la inviabilidad. ¿Para que momentos gráficos? La situación solo impulsa a la imaginación a ver la Mino y su vida que se ha transformado en pestilencia.
La película inicia con un brillante paisaje rural en el cual esta ubicado la villa. Laura, mientras recoge unas flores y llega hasta la puerta en donde Mino le espera, desesperado y celoso, tal y como la viva imagen de su madre. Laura esta cansada de estas intervenciones y quiere irse. Al entrar a la villa y conocer a tan detestables personajes, en el filme solo reside oscuridad, pesimismo. El gótico esta más presente aquí que nunca, y entendemos inmediatamente su oscura compensación con el personaje que esta sufriendo por dentro. La villa, en la oscuridad de sus paredes empiezan a tener un significado interesante en el proceso, porque el elemento como tal se transforma en las emociones y tristeza de Mino, quien para tener sexo con las mujeres que quiere mientras es poseído por un “tercer ojo” esta lleno de polvo, de animales muertos y de sabanas blancas. La atmósfera se convierte en el personaje mismo y se desvía de una forma original a la arquitectura Baviana tan de moda y tan copiada de esa época.
Llegando al sujeto, es impensable ver a otra persona que no sea a Franco Nero en la piel de este personaje, y este es otro punto a meditar frente a la importancia de esta película. Nero haría este mismo año el violento western, Django, tal vez su película más popular y que lo impulsaría internacionalmente. Indiscutiblemente, un personaje tan complejo tan bien llevado es una nota perfecta para entender su talento, y mucho más teniendo en cuenta la absurda belleza de la que, sin mentir, le hicieron un icono. Aunque en otras películas del genero en la siguiente década se destacaría por roles más arquetípicos dentro del mismo giallo o genero de explotación al que servia, en este filme su increíble físico atribuye gigantemente a la pureza transformada del personaje, el cual cruza la inocencia y la maldad, todas guiadas no solo por las bellas figuras de las mujeres que asesina, sino también mediada por la caballerosidad y monstruosidad sensual que despega de su persona, dejando más enredada su personalidad. Mino es un personaje completo que no debe ser ojeado a la ligera.
Y es quizás pretensioso pensar que una película se compense por la característica de solo un personaje, especialmente en una propuesta tan minimalista como esta, pero Il Terzo Occhio tiene una propuesta interesante que esta bien aprovechada. La obsesión de su triste héroe sublima la obra a un punto más alto que el de un misterio con estilo. La película deja pensando sobre lo que pasa, la película preocupa y gana en inmiscuirnos en la vida privada en un hombre triste, solo y acomplejado por las más sucias emociones humanas.
Notas:
1. Esta película fue adaptada en 1977 por Joe D´Amato con Buio Omega, una de sus películas más populares pero mayor en la situación explicita. Cuando llegue la hora analizare también esta obra, teniendo en cuenta su efectividad guiada para otras intenciones que difieren en muchos casos, con esta hermosa película. Interesante es de anotar, por ahora, que el guión de esta nueva versión también fue escrito por Guerrini, quien trabajaría de nuevo con D´Amato en 1987 en la película musical Cuando calienta el sol… vamos a la playa.

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