14 de diciembre de 2010

Sailor in the Wild (1983)


Dirigida por
William Higgins

Reparto
Brian Thompson
Bill Henson

Leo Ford

Búster

Rick Donovan

Dave Sommers

USA – Color
1983










Realmente ya había hecho una revisión de esta película. Pero era pretensiosa en un sentido inocente (Como puedan verlo ustedes), dada la razón a que no estaba informado realmente con la cantidad de películas pornográficas gay que se dieron en los años 70s, aunque hay que confesar que también se deba a que las películas de William Higgins fueron las primeras películas porno que recorrieron mi adolescencia. Pero lo importante de renombrar y renombrar aquí es la importancia de un titulo como Sailor in the Wild para el subgénero en la década de los 80s, quizás no por la más imaginativa o “la mejor”, pues llegar a estos términos con tanta sobreexplotación es un poco complicado. Pero, por alguna, razón, este titulo con su propia audiencia se ha vuelto increíblemente popular. Y quizás, su éxito no sea gratuito.

La película es dirigida por William Higgins, un nombre mítico para el porno gay de los años 80s, que ya había empezado dar colaboraciones desde la década pasada y que tiene como marca registrada (por lo menos de lo que he podido ver), poner en “cámara lenta” todas las eyaculaciones o “cum-shots” de sus personajes/modelos. No es una excepción en Sailor in the Wild. De hecho se repite la galería de modelos, regularmente jóvenes y no demasiado musculosos, repitiendo sus papeles de muchachos heterosexuales confundidos que, irreverentemente, terminan envueltos en relaciones homosexuales “para pasar el tiempo”. No hay sorpresa aquí, igualmente no podemos esperar otras cosas.

También, la selección de ambientes naturales es excesiva en el filme como en otros productos de la misma productora, pero aquí, y quizás esta sea una de las razones por la que sea tan popular, es que la necesidad de “típica” música disco sexy que puede verse aquí en varias ocasiones, solo se acompaña en las escenas en interiores, sea en una mansión o en una elegante cabaña orgiástica. Hay dos escenas que, si siguen siendo detallista pornografía evocan sensualidad y erotismo. Todo esto se da en los primeros cuarenta minutos, que se mancha inevitablemente del ambiente sureño de los bosques que Bill Henson, un caliente guardabosque, cuida sin despreciar los momentos de aparente soledad en los que pueda divertirse. Digo aparente porque el marinero protagonista, Brian Thompson, lo espía con asombro pero con atención. El encuentro entre estos dos personajes, tal vez el más interesante y efectivo en sus intenciones del filme, se convida de sonidos naturales y con la increíblemente creíble idea de descubrimiento del sexo homosexual. La película destila una especie inocencia creíble. En estas primeras escenas no hay una morbosidad severa, ni una violación, ni un malestar presente. Se disfruta el sexo y por lo menos no podemos negar que es algo positivo.

Pero la película, sin perder del todo este toque, empieza con una galería típica de variados personajes que conocen a nuestro marinero en vacaciones: Una jugada de “strip-poker”, sufistas en la playa, Leo Ford excitado con el chico de la piscina y un marihuanero precoz que es castigado de una forma tan típica del porno que es risible en sus gestos.

No puedo decir que sea el mejor porno que he visto, como un consumido y simultaneo revisionista del porno (gay o no) de los años 70s y 80s, pero Sailor in the Wild en sí tiene cosas que no se pueden desaprovechar. Más que todo, debo decirlo, por sus dos personajes principales en su encuentro inocente y divertido de uniformes, que no sin alejarse del fetiche no destila un cliché tan exagerado para ser creído en el realismo natural que se le otorga, al mismo tiempo teniendo en cuenta la belleza física de sus actores que dan a los extremos, siendo Thompson tan pequeño y escuálido frente a un grandullón “hunkie” como Bill Henson. Ambos tienen carácter y magnetismo. Sí el titulo en realidad es tan popular esta debe ser una de sus razones. Por lo menos, esas son las mías.

NOTAS:

1. Bill Henson indudablemente fue otra de las razones por las que esta película es tan popular, dado también por el fetiche del uniforme dado a que su real oficio era el de marinero. Fue una estrella “heterosexual” que se gano una buena hinchada de fans hasta su oscura desaparición que se rumoro en muerte en los 90s, por consecuencias del SIDA. Pueden ver más información aquí (Al´s Gay Porn Stars) y aquí (Just Us Boys – Ojo, material explicito). Si llegamos a otras de sus películas podremos ampliar más este tema.

2. Uno de los actores más populares de las producciones de William Higgins, Leo Ford, fue novio del transformista Divine y modelo de varias fotografías eróticas. También hablaremos de él en otro momento.

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