Dirigida porDanny Steinman
Escrita por
Danny Steinman
Norman Yonemoto
Reparto
Linda Blair
Robert Dryer
Johnny Vencour
Sal Landi
Lisa Freeman
Linnea Quigley
John Vernon
USA – CFI
93 Minutos
También conocida como:
• Zombie Brigade
• 5 Deadly Angels
Al desconocido mecanico del barrio El Gaitan que murió en la madrugada y no hubo quien cobrara justicia por él.
Linda Blair se ve realmente sexy con una apretada chaqueta de cuero, disparándole flechas asesinas a los punkies punkies que violaron a su hermana y mataron a su mejor amiga. Si Savage Streets vale la pena, debe ser por esto. ¿Hay acaso otra razón? Savage Streets tiene que ser (y se que lo es) uno de los clásicos del cine de explotación de los años 80s. Cada regla de la línea cinematográfica a la que pertenece esta aquí, traída de una forma digerible y entretenida, sin necesidad de que la agresividad y su melodrama equívocamente sincero dañen la experiencia típica del filme de “venganza”, al que apropiadamente han catalogado como el de “Vigilante”.
La película tiene a Linda Blair después de su vulgar Chained Heat, quien también protagonizo junto a John Vernon. Estaba clarísimo que la señorita actriz se había vuelto carne fetiche de las sucias salas en donde se presentan estas infames película y ella, sin más, termino haciendo las películas más zarrapastreras que tuvo Estados Unidos en esa década… eso claro, juntándola con Jason Voorhees y Chuck Norris.
La película, como verán que no es sorpresa, tiene groserías, chicas que se tratan como “perras” cada vez que abren la boca y los desgraciados punkos más detestables que se han podido a ver hasta ahora. No es sorpresa que queramos que Linda los elimine de la forma más agreste y vulgar como sus palabras o peleas en las duchas con sus compañeras de clase. Y con esto me refiero a algo que muchos de mis lectores ya conocerán bien. Los senos y la violencia de estos chicuelos no tiene limite. Pero la ventaja de Savage Streets, y por la que quizas se ha vuelto favorita de muchos, es que no deja de ser entretenida y que por lo menos su heroína y sus amigas son personajes simpáticos. Y eso da un punto de más.
Una cosa interesante y, que cabe anotar de nuevo, es ver a Linnea Quigley en un rol totalmente diferente, en el que inevitablemente su director no podía dejar de filmarla aunque sea en una escena con los pechos al aire, pero la ida ninfomaniaca que siempre le acompaña desaparece acá interpretando a una bonita e inocente sorda que es violentada por los malditos punkis punkis, que aunque uno que otro aguante el mordisco, son demasiado desagradables y logran tanto nuestro desprecio que el clímax, aunque no del todo satisfactorio al no jugar con todas sus posibilidades, resulta ser gomoso por el odio, sensual y todo, de su maravillosa heroína. Que viva la venganza. Los cerdos polizontes no hacen ni mierda y aquellos que los sabemos solo gritamos ¡Te amamos Linda Blair!
ARCHIVO -
· Trailer Original
· Fotogramas
La película tiene a Linda Blair después de su vulgar Chained Heat, quien también protagonizo junto a John Vernon. Estaba clarísimo que la señorita actriz se había vuelto carne fetiche de las sucias salas en donde se presentan estas infames película y ella, sin más, termino haciendo las películas más zarrapastreras que tuvo Estados Unidos en esa década… eso claro, juntándola con Jason Voorhees y Chuck Norris.
La película, como verán que no es sorpresa, tiene groserías, chicas que se tratan como “perras” cada vez que abren la boca y los desgraciados punkos más detestables que se han podido a ver hasta ahora. No es sorpresa que queramos que Linda los elimine de la forma más agreste y vulgar como sus palabras o peleas en las duchas con sus compañeras de clase. Y con esto me refiero a algo que muchos de mis lectores ya conocerán bien. Los senos y la violencia de estos chicuelos no tiene limite. Pero la ventaja de Savage Streets, y por la que quizas se ha vuelto favorita de muchos, es que no deja de ser entretenida y que por lo menos su heroína y sus amigas son personajes simpáticos. Y eso da un punto de más.
Una cosa interesante y, que cabe anotar de nuevo, es ver a Linnea Quigley en un rol totalmente diferente, en el que inevitablemente su director no podía dejar de filmarla aunque sea en una escena con los pechos al aire, pero la ida ninfomaniaca que siempre le acompaña desaparece acá interpretando a una bonita e inocente sorda que es violentada por los malditos punkis punkis, que aunque uno que otro aguante el mordisco, son demasiado desagradables y logran tanto nuestro desprecio que el clímax, aunque no del todo satisfactorio al no jugar con todas sus posibilidades, resulta ser gomoso por el odio, sensual y todo, de su maravillosa heroína. Que viva la venganza. Los cerdos polizontes no hacen ni mierda y aquellos que los sabemos solo gritamos ¡Te amamos Linda Blair!
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1 comentarios:
El solo hecho de que tenga a Linda Blair vestida en cuero paga la entrada :D.
Se oye sabrosa (otra película en el to-see-list esta semana).
saludos!!
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